No sabes cuanto me esfuerzo, no te haces ni una idea todo lo que me cuesta, pero tú pides más, a ti no te parece bien lo que hago, quieres más y más y más... Y yo no doy más.
Intento hacerlo todo bien, intento no molestar, intento aparentar alguien que no soy para que no huyas de mi, es más, no me dejas ser yo mismo. Bueno, no sé si eres tú o el miedo, pero algo me lo impide.
Lo mismo que tú quieres de mi lo quier yo de ti... Pero eso es complicado ¿verdad? Pero si yo no veo esa parte de ti, nunca podré hacerte ver lo que deseas ver de mi.
¿Acaso yo soy feliz? No, para nada. Sufro demasiado, pero algo que he aprendido es a cerrarme a la gente y eso hago, cierro mis puertas lentamente, ya mismo ni siquiera los nítidos rayos del sol podrán hacer sacar fuera lo que aguarda dentro de mi, entonces será tarde para todos.
He pasado del frío que me congelaba hasta el pelo a un ardiente calor que no lo puedo soportar, volveré a enfriarme, y me encogeré y no pensaré, me dejaré llevar. Al igual que una flor, me marchitaré, pero yo no surgiré de nuevo. No. Me quedaré apagado. Naceré de nuevo, como alguien desconocido, para ti y para todos. Entonces lo comprenderás todo.
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